21 de enero de 1939: Barcelona bajo las bombas

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David Gesalí Barrera

Licenciado en Historia por la UAB, máster en Didáctica de las Ciencias Sociales por la UB y miembro de ADAR (Asociación de Aviadores de la República) investiga la guerra aérea y el papel de la aviación en la Guerra Civil.

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El 21 de enero de 1939, mañana haría exactamente setenta y siete años, se inició la mayor campaña de bombardeos que ha sufrido la ciudad de Barcelona a lo largo de toda su historia.

A menudo cuando se habla de ofensiva de bombardeo sobre la capital catalana, todos tenemos la tendencia a recordar los tres días de mayo de 1938 en los que la aviación legionaria de las Baleares, la aviación expedicionaria de la Italia fascista, mantuvo en jaque a la ciudad con una serie de bombardeos continuos. Durante los tres días de aquella ofensiva ordenada por Mussolini en persona, fallecieron más de mil personas. El episodio es también especialmente recordado por la detonación de un camión de explosivos en la Gran Vía de Barcelona, al ser alcanzado por una de las bombas italianas lanzadas desde los Savoia 79, y que fue el causante de una gran parte de las víctimas de toda la ofensiva. El total de bombas lanzadas se aproximó a las cincuenta toneladas.

Pero si bien aquella es la ofensiva que más víctimas causó, no es ni la que tuvo más duración ni la que dejó más bombas sobre la ciudad. Pero, ¿entonces porque es más recordada por el imaginario colectivo? Por una razón muy lógica, emocional y a fin de cuentas, por una razón de interés humano: causó más víctimas. Muy al contrario, la ofensiva de enero de 1939, causó un número de muertes limitado al circunscribirse casi en su totalidad a las instalaciones portuarias de Barcelona.

A mediados de enero de 1939, el cuartel general del generalísimo, el puesto de mando de la España de Franco, especulaba con la posibilidad de que los republicanos reforzaran la defensa de Barcelona con tropas enviadas desde la zona republicana sur. Debemos recordar que en aquellas fechas la República ya había sido dividida en dos tras llegar las tropas de Franco a Vinaroz el 15 de abril de 1938. Desde Burgos, la posibilidad de ayuda a la zona catalana se sobrevalora y se activa un dispositivo aeronaval para impedir cualquier transito marítimo republicano desde el sur al norte. Pero a pesar de los esfuerzos de la armada de Franco el día 21 de enero dos cargueros totalmente pintados de negro entran en el puerto de Barcelona  con tropas. El dispositivo ha fallado. Una avión de reconocimiento de Mallorca que ha descubierto la posición del convoy republicano lo ha radiado a la flota con un error de cuadricula y ésta se ha dirigido a un lugar donde no hay nada. Es ya tarde para interceptar a los cargueros.

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Heinkel HE 111 de la Legión Cóndor alemana

 

Mientras en el delta del Llobregat, frente a él, un submarino de Franco espera el paso de cualquier buque republicano. Avista uno de los dos cargueros pintados de negro y carga un torpedo. Efectúa los ajustes y cuando se dispone a lanzar, el submarino emerge violentamente a superficie sin posibilidad de tiro. Ha entrado en el flujo de agua dulce del Llobregat y la diferencia de densidad ha hecho que el submarino se estabilice. Desde Barcelona salen dos buques de guerra republicanos que flanquean en protección a los cargueros. La operación republicana ha tenido éxito. El cuartel general del generalísimo no sabe cuántos cargueros han pasado y cuantas tropas de refresco hay en Barcelona. Se impone pues una acción dura que paralice este tránsito y el vector para llevarla a cabo será la aviación. Franco recurre a la proximidad del frente para implicar de forma directa a la fuerza aérea de la Legión Cóndor. Hasta ese momento el bombardeo de la costa mediterránea correspondía a los aviones de la aviación legionaria de las Baleares y a los hidroaviones de la Legión Cóndor con base en Mallorca. Ahora se solicitaba que los bombarderos Heinkel 111 alemanes participasen activamente en una operación para planchar las instalaciones del puerto de Barcelona a fin de que éstas fueran inseguras y totalmente impracticables para cualquier operación de desembarco. Se sumaría a esta fuerza todo lo disponible que no fuera totalmente necesario en las operaciones del frente, que por otro lado ya estaba a pocos kilómetros de la ciudad. El mismo día 21 se inicia la ofensiva con tres ataques del los Heinkel 111 con un total de 34 aviones y por los Junkers Ju-87 Stuka, que aquel día aparecen por única vez sobre el cielo de Barcelona. Los cazas republicanos, elevándose desde los aeródromos de las comarcas del Vallés, hacen frente con sus escasos aviones a lo que sus pilotos siempre relatarán como un verdadero enjambre de aviones. Los bombarderos alemanes vienen escoltados por numerosos cazas Messerchmit Bf 109 resultando ello en combates extremadamente duros. En tierra la situación es distinta. Si bien cada bombardero lleva una carga de dos toneladas de bombas, el hecho de que todo se centre en el puerto lleva a los vecinos de Barcelona a observar muchos de los combates desde los tejados.

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Imagen del bombardeo del puerto de Barcelona

El día 22 cinco ataques de los alemanes con 36 aviones dejan el puerto en ruinas. Se añaden por la noche dos ataques más de estos aviones con un total de seis aparatos en una acción que sirve a los alemanes para practicar el bombardeo nocturno de una ciudad con aviones modernos. Quizás los aprendizajes realizados en Barcelona con los Heinkel 111 sirvieron para el bombardeo que estos llevaron a cabo en Londres apenas unos meses después. Los italianos por su parte atacan desde Mallorca con cinco Savoia S79 y los hidroaviones alemanes se suman a ello por la noche.

El día 23 la situación es más o menos la misma, seis oleadas de Heinkel 111 con un total de 37 aviones más 15 Savoia S79 italianos. A ello hay que sumar los hidroaviones alemanes de Mallorca que, como cada noche, efectúan ataques a la costa y tocan de lleno las defensa antiaéreas de Montjuic y los reflectores.

El día 24 de enero tres oleadas de la Cóndor con 30 aviones son reforzadas con 10 bombarderos Fiat Br-20 italianos. Precisamente aquella noche, los italianos que no prueban sus modernos S79 para bombardear Barcelona, desempolvan los viejos trimotores Savoia 8, lentos pero seguros para el vuelo de noche y bombardean la capital.

En este día el avance del frente descarga de presión el puerto de Barcelona y gran parte de los ataques de la aviación de Franco se centra en la comarca donde precisamente están los aeródromos republicanos. La aviación republicana empieza su segunda retirada a los aeródromos de Gerona. La batalla aérea por Barcelona está tocando a su fin.

El día 25, los alemanes atacan el puerto con seis aviones y los italianos de las Baleares lo hacen con cinco. Son las últimas bombas que caen en Barcelona.

La ofensiva ha descargado más de trescientos setenta mil kilos de bombas sobre el puerto. A esto hay que añadir las que pueda haber lanzado la aviación de reconocimiento, los ametrallamientos de los cazas y todo ello sumarlos a las acciones que se desarrollan en el amplio frente y que la aviación republicana debe atender. Un verdadero apocalipsis, que para los vecinos de Barcelona ha quedado olvidado al centrarse solo en el puerto.

Sobreviven hoy en día mapas que indican las zonas de exclusión de bombardeo de la capital. No es piedad hacia la población. Es la guerra. En ese momento no interesaba mortalidad de civiles. La guerra estaba ganada y tan solo se necesitaba que las tropas no fueran reforzadas.

La gran cantidad de bombas lanzadas sobre Barcelona por la Legión Cóndor en este episodio nos lleva a una cifra desconocida por muchos historiadores. Los alemanes lanzaron más toneladas de bombas sobre Barcelona que la aviación legionaria. No obstante la naturaleza de los ataques alemanes en gran parte centrados en objetivos portuarios causó menor número de víctimas que los italianos, dedicados estos a objetivos fabriles y humanos.

El día 26 de enero las tropas de Franco entraron en Barcelona.

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David Gesalí Barrera

Licenciado en Historia por la UAB, máster en Didáctica de las Ciencias Sociales por la UB y miembro de ADAR (Asociación de Aviadores de la República) investiga la guerra aérea y el papel de la aviación en la Guerra Civil.
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