Monthly Archives: noviembre 2015

Antes de las Cruzadas: de la guerra justa a la guerra santa.

Parece que en las últimas semanas se hace inevitable hablar de guerra. Guerra en el Proximo Oriente. Algo tremendamente actual pero paradójicamente viejo. Un círculo vicioso de irresponsabilidades enmascarado de guerra de civilizaciones, choque de religiones, justas venganzas o estrategias geopolíticas. Y en el que, si no lo ha hecho ya, planea como telón de fondo la idea de Cruzada.

En este sentido, hablar de Cruzadas nos lleva a pensar de manera irremediable en la guerra santa, en un remedo cristiano de lo que la yihad es para el creyente musulmán, aunque ésta no tenga siempre un componente bélico. Lo cierto es que el concepto de guerra santa se forjó en la teología cristiana a través de un proceso gradual, marcado por los acontecimientos que sacudieron la Europa cristiana durante siglos. Para entender el camino que desembocó en la Primera Cruzada, pues, conviene tener un par de conceptos y cronologías claros. Continue reading

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Sirena o nereida, ésa es la cuestión.

Dentro de la iconografía románica son muchos los temas que suscitan dudas como por ejemplo el caso de las sirenas y nereidas. El paso del tiempo ha cambiado sus figuras creando un halo de incertidumbre sobre ellas, solo remontándonos al origen de los tiempos podremos conocerlas mejor.

El primer testimonio que tenemos sobre las sirenas aparece en la Odisea de Homero, cuando Circe le dice a Ulises “primero llegarás a las Sirenas, las que hechizan a todos los hombres que se acercan a ellas. Quien acerca su nave sin saberlo y escucha la voz de las Sirenas ya nunca se verá rodeado de su esposa y tiernos hijos, llenos de alegría porque ha vuelto a casa”[1]. En la mitología griega se las reconoce como seres con cuerpo de pájaro y cabeza de mujer, hijas del dios del río Aqueloo y Calíope, la musa de la elocuencia.

Ulises y su encuentro con las sirenas.

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Ficción y conocimiento históricos

   Para mucha gente, el ensayo escrito o el documental elaborado por especialistas está descartado como recurso para profundizar en el pasado. Antes de aplicarlo a la imagen que se ha creado de él, preferirá un filtro más ameno y comprensible que un texto académico de lectura más bien difícil. En muchos casos, seleccionará directamente un producto de entretenimiento que tome forma de ficción histórica: una novela, una película, una serie, un videojuego…

Imagen de cabecera de la serie "Hispania, la leyenda" (2010) [Wikimedia Commons, dominio público].

Imagen de cabecera de la serie “Hispania, la leyenda” (2010) [Wikimedia Commons, dominio público].

   Ciertamente, el potencial didáctico de la ficción histórica es enorme, y, de hecho, para la mayoría del público el material audiovisual (sea o no interactivo) y la novela constituyen vías más rápidas y agradables de acceder al pasado. Y, aunque la idea de partida no sea precisamente la de aplicar el filtro de la ficción a la imagen de ese pasado, esto es lo que termina sucediendo, hasta el punto de que ya hay historiadores que han dado la voz de alarma ante un escenario actual en el que, para una mayoría, los productos de entretenimiento se están convirtiendo en la principal fuente de conocimiento histórico. (1)

   Alguien podría muy bien pensar que los historiadores temen la competencia. En realidad, lo que hay que temer es el daño que la ficción, aplicada como filtro a nuestra imagen de la historia, puede hacer a la misma. Porque, a diferencia del ensayo y de determinado documental, el producto de ficción suele ser mucho más accesible y presentarse en un lenguaje sin duda más comprensible. Es, para qué nos vamos a engañar, un consumible de digestión mucho más fácil y ligera. Pero para llegar a eso, sus responsables anteponen (legítimamente, por otra parte) la creatividad al rigor.

   Ahí está el riesgo, ya que por más empeño que hayan puesto autor o autores en documentarse o asesorarse, ¿qué forma tiene el público de verificar que aquel producto se acerca a la realidad histórica? Luego está la incógnita de saber qué proporción de ese público, y en qué medida, va a querer ir más allá y ahondar en los estudios especializados una vez consumido el producto en cuestión. Y, por supuesto, si en el intento va a poder dar o no con investigadores interesados en comunicar y que, además, estén capacitados en más de un sentido para algo tan rematadamente difícil.


   (1) Marie Panter, Pascale Mounier, Monica Martinat y Matthieu Devigne (dirs.), Imagination et histoire: enjeux contemporaines. Presses universitaires de Renns, Rennes 2014, p. 8.

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Con una T en una O hago todo bajo el Sol

Con un 6 y un 4 hago la cara de tu retrato. Con este fácil recurso generaciones de niños hispanohablantes han memorizado la forma esquemática de dibujar una cara en dos sencillos pasos. Así de fácil, así de complicado.  Y es que nuestra manera de ver el mundo funciona de lo simple a lo complejo, superponiendo capas y capas de significado una encima de otra y creando imágenes conceptuales que nos permiten dotar a las cosas de un sentido.

Un ejemplo bien bonito de esto lo podemos encontrar en los mapas medievales, concretamente en los mapas O-T llamados así, precisamente, porque se forman, al estilo del 6 y el 4, con una T dentro de una O. Así:

Mapa O-T - Orbis Terrarum - Cartografía medieval Continue reading

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