Dinosaurios, Simios y Marcianos: los Mundos de Aventura de Edgar Rice Burroughs

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Jordi Morera

Granollers, 1974. Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster en Estudios Ingleses Avanzados por la misma universidad. Mis estudios actualmente se centran en la épica renacentista y mis intereses giran alrededor del maridaje entre la novela histórica, la mitología y el género fantástico.
Al releer las obras pulp que se escribieron durante el albor del género que hoy conocemos como ficción especulativa, uno tiene la sensación de que tuvieron que ser días embriagadores para los autores, momentos de exploración en los que aún se estaban descubriendo las posibilidades y los límites de un nuevo territorio literario. Quizá sea por ello que muchos de estos pioneros escribieron sobre mundos remotos y perdidos tras las fronteras de lo conocido, tan alejados de la realidad cotidiana como pueden serlo las junglas de la África profunda, la superficie de Marte o el mismo centro hueco de la Tierra. Ese es sin duda el caso del autor que nos ocupa hoy: Edgar Rice Burroughs, recordado entre el gran público sobre todo por su creación más inmortal, Tarzán de los Monos, uno de los personajes ficticios más famosos de todos los tiempos y un verdadero icono de la cultura popular del siglo XX, cuyas aventuras han sido reproducidas o reinventadas en absolutamente todos los medios.

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E. R. Burroughs
Nacido en California, Edgar Rice Burroughs (1875-1950) llegó al mundo de la escritura tras malvivir gracias a una serie de empleos mal pagados y de sufrir sonados fracasos comerciales. En 1912, alentado por el éxito de las revistas de relatos, termina de escribir el serial Under the Moons of Mars, que aparece publicado de forma episódica en la revista The All-Story entre febrero y julio de ese mismo año. Como dato revelador del estado aún incipiente de la ciencia ficción como género, baste decir que por temor a ser ridiculizado como autor de una historia tan fantástica y extravagante, Burroughs decidió firmar con el seudónimo de “Normal Bean” (Tipo Normal), aunque los mecanógrafos (pensando que estaban ante un error tipográfico) lo corrigieron a “Norman Bean”. El serial tuvo una gran acogida, como demuestra el  hecho de que fue reeditado cinco años más tarde en formato novela de tapa dura, y con el título de A Princess of Mars. Con aquel volumen se daba inicio a una de las sagas más conocidas de Burroughs, la serie protagonizada por John Carter de Marte. En ella se narran las aventuras de Carter, un ex-soldado confederado que se ve misteriosamente transportado a un mundo árido llamado Barsoom, que resulta ser el planeta Marte. Debido a la menor gravedad y presión atmosférica, Carter se ve dotado de una gran fuerza y agilidad, que le permiten desplazarse a grandes saltos y, junto a su experiencia como luchador veterano, vencer a toda clase de bestias y adversarios. Durante sus aventuras, Carter encuentra el amor en los brazos de la incomparable princesa marciana Dejah Thoris y forma toda una red de aliados y enemigos entre los pobladores alienígenas de aquel mundo agonizante. La saga de Marte es uno de los primeros ejemplos que encontramos (y el más destacado) de romance planetario, un subgénero a caballo entre la ciencia ficción y la fantasía de espada y brujería. A través de John Carter y sus descendientes, Burroughs continuaría relatando los avatares de Barsoom hasta principios de la década de los 40.
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Portada de la edición de 1970 de “A Princess of Mars”,
con la célebre portada de Frank Frazetta
Otra de sus series más conocidas es la saga de Pellucidar, todo un referente de la ficción pulp de mundos perdidos y civilizaciones olvidadas, que juega con la teoría (muy popular por aquel entonces) de que la Tierra está hueca por dentro. En su primer volumen, At the Earth’s Core (1922), se nos revela la existencia de un enorme espacio vacío en el interior de la Tierra, cuya superficie interior forma un mundo salvaje y subterráneo en el que los dinosaurios no se han extinguido y los humanos, primitivos y brutales, son esclavizados por los Mahar, una cruel raza de reptiles voladores con poderes telepáticos. El rico heredero David Innes y su viejo amigo, el inventor Abner Perry, terminan en Pellucidar tras un viaje de pruebas en una maquina excavadora experimental, y vivirán toda clase de aventuras. Siete novelas conforman este ciclo, siendo la última, Savage Pellucidar, una colección de relatos publicada en 1963 a título póstumo. Las novelas de Pellucidar siguen siendo, a día de hoy, enormemente entretenidas, y a pesar de los avances científicos que se han dado entre tanto, logran conservan intacto su genuino encanto.
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Pellucidar, la historia de una expedición a la Tierra Hueca
En la que está generalmente considerada como su mejor obra, la novela The Land That Time Forgot (publicada como serial en 1918 y como novela en 1924), Burroughs ya había escrito sobre dinosaurios. En aquella ocasión los sitúa en una isla misteriosa cerca del Polo Sur, donde por alguna razón tanto los gigantescos reptiles como otras especies primitivas han sobrevivido hasta la actualidad, si bien evolucionando de manera enigmática y peculiar. Los héroes, atrapados en la isla tras llegar hasta ella en un submarino alemán capturado, deben hallar la manera de escapar si quieren sobrevivir a los peligros de Caprona. Aunque claramente deudora de clásicos como El Mundo Perdido de Conan Doyle o La Isla Misteriosa de Verne, Burroughs añade su personal toque aventurero, así como una explicación (seudocientífica pero interesante) del porqué de la extraña evolución que se da en la isla, que se va desgranando poco a poco en las secuelas de la novela original.
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La novela tuvo una adaptación cinematográfica en 1974…
¡con guión de Michael Moorcock!
Pero a ojos del gran público, ninguna de las obras de Burroughs podrá eclipsar jamás la popularidad de su más célebre creación, Tarzán, el señor de la jungla. La primera novela de Tarzán fue escrita tras el éxito de Under the Moons of Mars, cuando Burroughs por fín descubrió en la escritura un medio digno de subsistencia. Tarzan of the Apes (1912) cuenta la historia de John Clayton, el heredero del título de Lord Greystoke, un huérfano criado entre simios tras la muerte de sus padres y rebautizado por aquellos como “piel blanca”, o en su idioma, Tarzán. Esta primera novela describe la llegada de Tarzán a la edad adulta, su combate a muerte contra el líder simio de la tribu Mangani por el liderazgo de la misma, y su primer contacto con una expedición de hombres blancos. Los elementos más fantásticos de sus aventuras irían apareciendo progresivamente con el transcurso de la serie, con una serie de elementos recurrentes claramente influenciados por las novelas de H. Rider Haggard, como ciudades perdidas llenas de maravillas y peligros, civilizaciones ancladas en tiempos remotos, o misterios fabulosos como el secreto de la inmortalidad. Durante sus aventuras, Tarzán encuentra una esposa en la famosa Jane Porter y tiene con ella un hijo, Korak. Cabe destacar la evolución que experimenta el personaje de Jane a lo largo de las novelas, pasando del papel inicial de damisela en apuros típico del género pulp a convertirse en una mujer tan capaz de defenderse a sí misma o de sobrevivir en la jungla como su famoso marido, algo que quizá refleja los cambios sociales vividos durante los 35 años en los que Burroughs siguió escribiendo las aventuras de Tarzán. En total, éstas ocuparon 22 novelas más otras tres publicadas a título póstumo, y en ellas vemos a Tarzán encontrar colonias olvidadas de la fabulosa Atlántida y ciudades perdidas del Imperio Romano, enfrentarse a dinosaurios, toparse con hombres diminutos y razas con poderes mentales, luchar contra científicos locos, criminales y comunistas, descubrir el secreto de la inmortalidad e incluso viajar a la tierra hueca de Pellucidar, lo que sitúa estas novelas dentro de un marco claramente fantástico, una combinación que capturaría la imaginación de medio mundo y convertiría al personaje en todo un mito.
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Primera aparición de Tarzán, un personaje destinado a
convertirse en leyenda (The All-Story, Octubre 1912)
Además de su prolífica obra de fantasía y ciencia ficción, Burroughs también escribió numerosas novelas independientes. Algunas de ellas eran también aventuras selváticas, mientras que en otras se decantó por la novela histórica o el western. De este último género cabe destacar dos de sus novelas, The War Chief (1927) y Apache Devil (1933), que reflejan una actitud mucho más matizada y equilibrada hacia los pueblos nativos americanos de lo que era común en aquella época. Aunque todas estas novelas independientes suelen estar mejor escritas desde un punto de vista técnico, a día de hoy en su mayor parte han caído en el olvido, posiblemente por carecer de la imaginación desbordante que sus creaciones más fantasiosas rezumaban.

 

Hoy en día, desde la privilegiada posición que nos confiere casi un siglo de perspectiva, es fácil que se nos escape una sonrisa de suficiencia ante la simpleza de los argumentos de Burroughs o ante sus héroes planos y estereotipados a la vieja usanza. Cierto es que nunca fue un autor de ambiciones literarias, y su oficio como escritor tampoco era particularmente destacable, algo que él mismo reconocía. Su prosa era un tanto torpe y forzada, y sus tramas eran sencillas, repetitivas y a menudo implausibles. Sin embargo, y a pesar de todas esas carencias estilísticas, lo que Burroughs sí poseía a raudales era un claro don como narrador de historias, lo que le situaba por encima de la gran mayoría de sus coetáneos. Su gran talento consistía en plasmar escenarios exóticos y vibrantes que arrancaban al lector de su gris cotidianidad y le transportaban a esos mundos perdidos plagados de peligro, en saber hilvanar aventuras terriblemente emocionantes y adictivas que atrapan al lector desde su principio hasta el obvio desenlace. Leer a Burroughs es recordar la vieja máxima que dice que lo que importa es el viaje, no el destino: como lector, uno sabe perfectamente que no dejará fracasar a sus héroes ni triunfar a los malvados, pero es la gran aventura que nos llevará hasta ese clímax lo que nos hace pasar una página tras otra. El gran logro de Burroughs fue conseguir, como pocos autores anteriores, que una generación de lectores descubriera nuevas e impresionantes vistas desde los sillones de sus casas, y dejara atrás su vida mundana para enfrascarse en un viaje inolvidable a través del corazón de la jungla o bajo las lunas de Marte. Burroughs es, sin duda, uno de los autores mejor recordados de la era pulp, su nombre sinónimo de diversión y escapismo, de aquella literatura que no busca aleccionar ni pontificar sinó simplemente divertir y hacer soñar. Y quizá ahí radica el secreto de su enorme éxito. Sea como fuere, buena parte de su obra ha resistido el implacable paso del tiempo, sobreviviendo a modas y corrientes, y se ha afianzado en nuestra imaginación como parte integral de nuestra cultura. No hay muchos que puedan decir lo mismo.
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Jordi Morera

Granollers, 1974. Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster en Estudios Ingleses Avanzados por la misma universidad. Mis estudios actualmente se centran en la épica renacentista y mis intereses giran alrededor del maridaje entre la novela histórica, la mitología y el género fantástico.
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